Dinero, fichajes fallidos, viajes, chascos en la pista, jugadores de renombre que terminan fuera, más dinero, teléfonos, representantes hambrientos por colocar a sus piezas, más viajes…
Muchos han sido los contratiempos que han tenido que sortear Julián Aranda y Trifón Poch en el CB Granada, demasiadas piedras en el camino las que se han encontrado durante los últimos años y excelente forma de deshacerse de cada una de ellas; por ello y mucho más, ellos son la pareja de moda del CB Granada.




Tácticamente hablando, Fabri le ha dado un vuelco a su juego. Es un hecho constatable. Los partidos que planteaba la temporada pasada; poco o nada tienen que ver con los que viene planteando en el actual curso futbolístico. Y quizás sea por esa urgencia histórica que tenía el gallego el año pasado, la de subir con el Granada, que su forma de jugar fuera ultra-defensiva. Necesitaba resultados inmediatos, rendimiento inmediato. Tenía por delante pocas jornadas para salvar el colchón de puntos que le había enchufado el Melilla, y las necesidades eran acuciantes.
Cuando aproximadamente a las once menos cinco de la noche del domingo salíamos del Estadio Manuel Ruiz de Lopera de Sevilla, se denotaba en la afición del Granada CF un cierto pesimismo, como si el partido ante el Betis hubiera sido el último de la Liga y éstos nos hubieran mandado a Segunda B. Una intranquilidad que se transmitía también a los jugadores a la salida del Estadio cuando numerosos aficionados se acercaron a ellos y les expresaron la preocupación por la derrota tan abultada y, sobre todo por los fallos defensivos, propios de un niño.
Sólo han transcurrido 48 horas del inicio de la temporada – esa misma temporada que se resistía más de dos décadas – y no sabría el número de veces que he repetido las misma frase: “ No pasa nada hombre, no pasa nada”.
Durante este verano, en que la mayoría hemos disfrutado de algunos días de descanso, las oficinas del Cebé han seguido trabajando.
Como si de un hito inalcanzable para la ciudad se tratara, el domingo a las nueve de la noche el Granada Club de Fútbol volverá a jugar en Segunda División; o Liga Adelante que se llama ahora. Tras más de dos décadas de desazón y subsistencia bajo mínimos, la voz del granadinismo volverá a oirse con más fuerza que nunca.



















