Durante este verano, en que la mayoría hemos disfrutado de algunos días de descanso, las oficinas del Cebé han seguido trabajando.
A aro pasado
Una base para la ilusión
El aval de los resultados
Ahora, que ya hace un tiempo que ha terminado la liga regular; en la que el Cebé ha cuajado una más que extraordinaria campaña, toca pensar en la próxima. Poco o nada se ha venido hablando del Cebé en las últimas semanas, y ya va siendo hora de ello.
En todas las conversaciones se oye hablar del problema que va a suponer para el Cebé la subida del club de fútbol de nuestra ciudad a segunda división. Yo, sin embargo, soy más optimista, y creo que, aunque con dificultades, podemos y tenemos que creer que habrá sitio para los dos grandes equipos de nuestra ciudad en divisiones profesionales.
Escasa ambición para la despedida del Palacio.
Ayer volví del partido con emociones contrapuestas. El partido en sí no me gustó demasiado; salvo la excelente relación entre ambas aficiones y el buen ambiente, como siempre que viene al Palacio el equipo malagueño. Sin embargo, la afición granadina se mostró remisa y acudió en número bastante bajo, aunque también entiendo que se trató de un partido de trámite en el que (gracias a Dios) este año no nos jugábamos nada. Y que competía con un Madrid y con un Barça de fútbol en los que se decidía la liga.
Tener fe es olvidar el miedo
E
l domingo, como cualquier otro que el Cebé juega en el Palacio, me acerqué a ver el partido con ilusión y con fe en la vitoria. Había visto los últimos partidos del Madrid y, por supuesto, los últimos nuestros; y creía que podíamos conseguirlo. Al acabar el partido, recordé aquélla frase de Yoda a Luke Skywalker en El Imperio Contraataca: ‘Hazlo o no lo hagas, ¡pero no lo intentes!’ porque me encuentro triste y con la sensación de haber dejado pasar tontamente algo de manera absurda; a la salida del Palacio sólo escuchaba: ‘lo hemos intentado’, es que... ‘es el Real Madrid’. Sinceramente, cada vez que oía ese ‘lo hemos intentado’, me sentía doblemente frustrada, porque sonaba a disculpa por haber perdido un partido. Fundamental para nosotros, sí; pero sólo un partido.

A aro pasado






















