Dinero, fichajes fallidos, viajes, chascos en la pista, jugadores de renombre que terminan fuera, más dinero, teléfonos, representantes hambrientos por colocar a sus piezas, más viajes…
Muchos han sido los contratiempos que han tenido que sortear Julián Aranda y Trifón Poch en el CB Granada, demasiadas piedras en el camino las que se han encontrado durante los últimos años y excelente forma de deshacerse de cada una de ellas; por ello y mucho más, ellos son la pareja de moda del CB Granada.
Porque si me da por hablar de Paulo Prestes, Yaroslav Korolev o Mario Fernández, siempre va a aparecer el nombre de Julián Aranda tras ellos. Exactamente igual que si digo Richard Hendrix, Joe Ingles o Jimmie Hunter, por poner tres claros ejemplos; en todos ellos nos vamos a acordar del director deportivo de la entidad granadina. La respuesta predominante en el aficionado cuando a la configuración de la plantilla nos referimos es clara: 'Vaya con Julián Aranda, con este presupuesto y lo que está fichando'.
Hace tiempo que en Granada se respira una sintonía entre grada-banquillo-palco alarmante, una conexión que cualquier club desearía tener por siempre en sus filas. Esos tres factores son esenciales para el funcionamiento de un equipo, y más aún para el de uno humilde como es el Club Baloncesto Granada. Ya va siendo hora de reconocer, en este caso de manera pública, que los esfuerzos de Trifón Poch y Julián Aranda por el mantenimiento de este club han sido y continúan siendo más que efectivos.
Que sí, que ya sé que tanto uno como otro cobran sus respectivas cantidades de euros, hasta ahí todo bien. Ahora, la crisis económica también ha llegado hasta ellos, y hasta donde yo sé, el entrenador cordobés del CB Granada, accedió a una rebaja monetaria después de su renovación, aquella 'secreta renovación' que tanto criticamos con la temporada pasada comenzada.
Julián siempre dijo que el presupuesto que manejaba el club era el justo como para hacer una plantilla luchadora en ACB, un grupo de jugadores que pelearan por la permanencia en la competición doméstica española de baloncesto. Se equivocó, porque hubo fichajes que no dieron lo esperado, no creo que sea el momento de recordarlo ahora. Pero, ¿y los aciertos? Pues a eso vengo, por fin se habla de lo positivo en la gestión del dirigente nazarí. Tener a jugadores como Borchardt o Scepanovic ha estado a la altura de muy pocos clubes. 'Arrastrar' hasta Granada a valores de futuro como Joe Ingles o Richard Hendrix sólo es objetivo de los mejores en esta faceta del deporte. No es fácil adecuarse a unas cantidades mínimas para configurar un equipo con las exigencias que hay en una ciudad como la de Granada, estoy convencido de que no lo es. Este año, en junio y con las marchas de Hendrix o Aguilar, y sabiendo de las dificultades económicas del club, pocos hubiéramos apostado a tener la plantilla que ahora mismo podremos disfrutar cada domingo dentro y fuera del Palacio de los Deportes de Granada. Conociendo a Julián, seguro que anda lamentándose por no haber podido apuntalar alguna que otra posición con una de sus primeras opciones…
Y no me olvido de Trifón, ni tampoco de cuántas veces le preguntarían el por qué se desprendió de Borchardt o de Scepanovic, ¿cuántas? Quizás fallaron las formas, estoy convencido de ello. Pero lo que no falló es el 'ojo' del preparador nazarí, que no adecuaba de ninguna de las maneras a ambos jugadores en su proyecto de 'equipo'. El tiempo le ha dado la razón, y hemos de reconocérselo. Un bloque sin fisuras, con jugadores luchadores y capaces de darlo todo en la pista, eso es lo que se vio el año pasado en esta ciudad, un conjunto que hizo historia. Ahora, los Samb, Korolev, Kurz o Mario serán los encargados, junto a una buena base del año pasado, de llevar las ideas del míster a la pista. Y estoy convencido de que Trifón se ha rodeado de lo que necesitaba, justo de lo que necesitaba: Ganas y hambre, mucha hambre.
Me sorprende que se fiche a Reece Gaines con una opción de 'corte' a los 60 días. Claro, dentro de dos meses habrá decenas de jugadores americanos 'libres' en busca de un contrato europeo ante la dificultad de acomodarse en la NBA… Menudo movimiento en los despachos del Cebé. No se cierra la plantilla definitivamente, se cierra provisionalmente; no se tira adelante con lo que hay, sino que, si las cosas no marchan puede haber modificaciones en forma de más jugadores. No sé por qué me sorprende tanto el asunto, ya que el CB Granada ya es un escaparate europeo en el que muchos jugadores quieren posar, un club respetado y que poco a poco se hace un hueco entre la dificultad de mantener a una ciudad en la ACB, por mucho que algunos se empeñen en despreciar la cuantía de años que este deporte ha tenido a la ciudad de la Alhambra en la cúspide baloncestística nacional.
No quito méritos a los profesionales del club que han pasado por el club, o a los que están en este momento, o a los que resten por llegar - aprovecho estas líneas para desearle la mejor de las suertes a Eva Aída Castillo, una profesional de los pies a la cabeza que deja el CB Granada y se enrola en las filas del Málaga CF; la mejor de las suertes para ti, que siempre has estado ahí cuando cualquiera de nosotros te ha necesitado-. Hoy principalmente quiero echar las redes sobre la pareja de moda, esa que visiona cientos de vídeos, que analiza a cada uno de los equipos ACB, a cada jugador interesante con vistas al futuro, la pareja que viaja a Las Vegas, a Orlando, a cualquier lugar donde puedan salir 'los' que luego vistan la camiseta nazarí, jugadores que se adapten a un precio, a un rendimiento, a una cultura que se ha creado en este club; vamos por buen camino.
+TABLON DEPORTIVO: Fabri, sé por donde vas





















Comentarios
Y en gran parte, ese mérito es de esta pareja de moda que han tenido claro lo que querían y han demostrado una profesionalidad y una seriedad que les avalan.
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