Dicen que todo llega. Que sólo hay que tener paciencia para alcanzar un objetivo que cualquier grupo pueda tener en mente, siempre teniendo como premisa el trabajo y la perseverancia. Pero a veces, esa espera, tal vez porque la ecuación esfuerzo más constancia no funciona, se hace eterna, como si nunca quisiera tocar en tu puerta, como si se olvidara de tu existencia.
Eso habrán pensado los más fieles seguidores del Granada CF. Digo los más fieles porque son ellos los que verdaderamente saben y conocen los caminos que ha seguido la historia del club de nuestra provincia- que nadie se olvide que es de la provincia y no de la capital, por mucho que algunos se empeñen-, ellos son los que saben por dónde ha discurrido el curso de su historia, o por lo menos, de gran parte de ella.
Ahora es muy fácil reengancharse a un tren que tras 23 años ha vuelto a pasar por la ciudad de la Alhambra, un tren que durante los años más gloriosos de la historia del club, llevó a todos aquellos aficionados a las mejores estaciones y ciudades de todo el país, pasando por Madrid en aquella final de Copa frente al FC Barcelona, como viaje quizás más recordado.
Seguramente esos que sí vieron y disfrutaron esos grandes capítulos de la historia del club, esos que más tarde se apretaron el cinturón y sufrieron las nefastas gestiones de muchos que se hacían llamar excelentes administradores, esos, son los que pueden sentir más contentos de este ascenso que el resto de sus socios, ya que durante años, en gran parte, gracias a esos aficionados incondicionales, hoy día TODOS, conducimos por carreteras de Segunda A, respiramos el ánimo y la euforia de volver a vivir en una ciudad en donde el fútbol es profesional, en donde la nube del famoso pozo de segunda B y sucesivos, terminó por diluirse. Gracias a ellos, a esos que no decayeron, la historia devolvió a la ciudad cada golpe, uno a uno, transformados en el mayor éxtasis futbolístico jamás acontecido, y conocido por la mayoría de nosotros, algo inigualable, algo que ya forma parte de la historia del histórico, un lugar que el destino caprichoso tenía reservado el 25-J de 2.000, pero que prefirió quitar para posteriormente devolvérselo el 23-MY de 2.010.
Por eso, creo que el reconocimiento que tuvo la FAF el 17 de julio con el Granada CF, por su ascenso, así como a otros clubes de la comunidad andaluza, supone una distinción que llega tarde, no por culpa de la FAF, sino en relación a la tardanza del club en llegar a un puerto superior, pero que supone volver a recolocarlo en el panorama futbolístico de Andalucía y de España. Una condecoración de y para todos los que han conseguido este ascenso, un sueño inalcanzable desde hacia tiempo pero que se lleva forjando desde antaño. Tardó pero llegó… historia, por favor, que el próximo no se demore tanto.





















Comentarios
¿Os imaginais volver a repetir eso? (pero en el nuevo estadio claro)
Pero claro como escribe aqui el David todo un sufrimiento para llegar siquiera a 2ª, ¿que nos esperará para regresar a la ansiada 1ª division del futbol nacional?
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