Sin duda, Fabri es de los que prefiere con negras a la hora de jugar una partida de ajedrez. No le importa que otro lleve la iniciativa, que decida el ritmo de la partida y que siempre tenga que ir remontando esa jugada de ventaja que lleva el rival.
Al entrenador del Granada CF lo único que le preocupa es tener sus peones bien juntitos, que no dejen ni un hueco y si el rival se despista y se deja algun peón, entonces aguantar hasta el final con esa mísera ventaja.
En partidas amistosas puedes elegir con el contrario el color de cada uno, y ya me imagino al bueno de Fabri diciendo "puessss, ¿qué quiere que le diga?, pues negras mismo". En torneos oficiales no. Es el sorteo el que decide el color, y cuando llega el turno de jugar con blancas, a Fabri le entra el pánico. ¿Qué hace? Pues jugar como si llevara negras: cederle la iniciativa al contrario y jugar a defenderse, con los peones bien juntitos. Esta estrategia, cuando tienes blancas tiene un gran problema: que el de negras se lo crea, y empiece a jugar como si llevara blancas, atacando con la conciencia tranquila de que el que lo debería hacer está más preocupado en defenderse que en hacerte pupa.
Una regla básica del ajedrez es que si no atacas, y estás tan arrinconado que no tienes opción de contraataque, lo más normal es que pierdas. Una buena defensa con negras no consiste sólo en tener los peones bien juntitos, y las piezas ocupando el centro, sino también reservando la posibilidad de en dos o tres movimientos lanzar un contraataque al más mínimo despiste del rival.. y ese es el planteamiento de Fabri todos los partidos.
Ayer, frente al Rayo en los Cármenes, Fabri jugaba con blancas, pero escogió jugar como con negras... y el Rayo aún con la segunda equipación, se sintió de blanco (más bien parecía el R. Madrid). Si a esto le sumas que pones a un caballo a hacer de peón, o a una Torre a lanzar diagonales como si fuera un Alfil.. el resultado es un desastre. Para colmo, Fabri confía todo en las bandas, cuando la regla de oro del ajedrez (y del fútbol) es controlar el centro del tablero (del campo).
Fabri ha inventado un nuevo sistema táctico: 7-2----1, porque los Ricos y Martins bien parecieron centrales adelantados, y Geijo un central más del Rayo. De esta manera no se puede jugar en casa, y mucho menos ganar. Sin conocer a nadie del vestuario, me aventuro a decir que Fabri tiene cabreados a los jugadores, forzándoles a jugar fuera de puesto y atados a una estrategia con la que la mayoría no se sienten identificados. Los diez minutos de toque en el Bernabeu o en algún que otro partido han sido un espejismo, un desmelene que lo más probable es que tuvieran regañina en el vestuario.
Así que en mi opinión, Sr. González, salga un poco de su cueva, observe los jugadores que tiene en su vestuario y coloque a cada uno donde más cómodo se encuentre: el peón de peón, la torre de torre, el caballo en tercera línea, los álfiles con la diagonal abierta, etc. Quizá le toque estudiar un poco de aperturas con blancas, pero puede optar por las semiabiertas o cerradas que proporcionan un juego menos arriesgado que las aperturas abiertas.
Los jugadores son los primeros interesados en jugar bien y ganar, pues sus posibilidades de promoción aumentarán. Aproveche su ambición.






















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