Dudar de la gestión y del quehacer futbolístico de los Srs. Pina y Cordero no se le ocurre ni al que asó la manteca. Granada y el Granada C.F. estarán en permanente deuda con este famoso y mágico tandem. Estos privilegiados de la cosa futbolística han dado al traste con ese pesimismo histórico que envolvía a este equipo y por fin, de un plumazo y en un visto y no visto, han recuperado para el fútbol granadino el lustre, el reconocimiento y el esplendor perdido hacía ya más de tres décadas.

El sofá del aficionado


Ni el más optimista de los optimistas hubiese imaginado a estas alturas del curso futbolístico a un Granada C.F. instalado dónde está y con la vista puesta en las máximas aspiraciones de la Segunda División del fútbol español.
Nueve partidos de liga son muy pocos para pensar que estamos ante el equipo revelación de la Liga Adelante como ya se viene manteniendo desde distintos círculos futbolísticos de dentro y fuera de la Ciudad.
Sólo han transcurrido 48 horas del inicio de la temporada – esa misma temporada que se resistía más de dos décadas – y no sabría el número de veces que he repetido las misma frase: “ No pasa nada hombre, no pasa nada”.















