Hace apenas ahora un año parecía realmente imposible pensar que el Granada CF en tan sólo unos meses pasara de luchar por no morir, de poner fin a una historia octogenaria, a estar en el segundo escalón del fútbol nacional, a un pequeño paso del mítico Olimpo.
Muchos han sido los que han aportado su granito de arena para que la tortilla diera la vuelta y que de una vez por todas 'Murphy' no se saliera con la suya. Desde Cuerva a Pina pasando por Pozzo. Desde el viejo socio que añora volver a reverdecer añejos laureles, al hincha más joven que sueña con poder vestir algún día la elástica rojiblanca. Desde el primer gol marcado al comienzo de una esperanzadora temporada, al último que subió al marcador del Nuevo Los Cármenes, materializado por cierto por Iván Amaya.
Quizás, un simple gracias no refleje el enorme agradecimiento de esta ciudad por devolverle, dentro del mundo del fútbol, al lugar mínimo que jamás debió abandonar.
Pero para mí y por encima de todos ellos destaca un nombre, o mejor dicho un hombre, Tariq. Mucho se ha hablado en los últimos días acerca de su ida o venida al Murcia. Mucho se ha escrito sobre su importancia o capacidad para militar en este equipo o en esta categoría. Pero más ha demostrado él con su entrega, sin esconderse cuando el equipo no funciona, partiendose la cara, con su raza y con su lucha sobre el sagrado tapete verde de Los Cármenes que todo lo que ahora se pueda llegar a especular sobre si está capacitado o no para dar la talla en Segunda.
Normalmente los grandes momentos, las grandes victorias, suelen tener una foto, una imagen que perdura en el devenir del tiempo y que al fin y a la postre pasará de generación en generación, dejando a un lado del camino infinidad de héroes anónimos olvidados y denostados. Pero sin embargo ha sido uno de esos héroes que yacerá en el olvido y al que probablemente nuestros nietos nunca conocerán, el que fajándose partido tras partido, luchando por cada centímetro del campo, ha mantenido viva la ilusión de miles de incondicionales. El ‘killer’ rojiblanco, máximo goleador de la categoría en Segunda B, ha demostrado ser válido y necesario para mucho en esto del balompié.
Los ascensos se consiguen en un partido, pero se luchan durante toda una temporada, y para mí, este no habría sido posible sin un gladiador como él, que todos y cada uno de los partidos que disputó los jugó como si del último de su carrera se tratara. Como si el tiempo le examinara en cada partido para dejarle volver a sentirse futbolista al siguiente choque. Son estos jugadores los que en campos difíciles, en lugares donde nadie quiere jugar, en Segunda B o Segunda A, terminan concediéndote el derecho a soñar en una eliminatoria de ascenso. Son estos jugadores saliendo desde el banquillo, espoleando a sus compañeros a lo largo de toda una temporada, sacando todo lo que llevan en sus entrañas, los que son capaces de levantar un partido que se escapaba por el inexorable paso de los minutos. Es precisamente en estos jugadores donde se sustenta la última esperanza del aficionado.
Por todo esto y por mucho más nunca renunciaría a un jugador así. Probablemente no es ni será un galáctico, pero es un jugador imprescindible en cualquier vestuario; y por eso mismo Tariq... que bueno que volviste.





















Comentarios
Van a aterrizar aun mínimo 2 jugadores más, y eso implicará que habrá salidas, quienes? lo veremos en las próximas horas :)
Suscripción de noticias RSS para comentarios de esta entrada.