El Estadio Nuevo los Cármenes volvía a llenarse para recibir, en esta ocasión, a uno de los compañeros de ascenso a Primera División del equipo granadino, el Rayo Vallecano. La afición rojiblanca, después de la exhibición que dio en el Santiago Bernabéu, siguió ganándose elogios y bufanda en alto recibió a su equipo cantando a capela el himno del 80 Aniversario.
Los jugadores, por su parte, agradecidos por el incondicional seguimiento de su hinchada portaron una pancarta rectangular donde se podía leer “estamos orgullosos de vosotros”. Sin duda una de las imágenes más bonitas en lo que va de campaña.
Se antojaba buena tarde en el coliseo granadino pero al poco se tornó en desilusión. Desde el minuto 10 y hasta que faltaban otros tantos para el final del partido, el Rayo fue dueño y señor del juego. Lo tuvo fácil, pues el Granada le entregó el centro del campo donde, con Mikel Rico y Martins muy perdidos, Fran Rico no podía resolver el atasco nazarí. Para más inri las pocas ocasiones de los granadinos se marraron como viene siendo habitual. Geijo, que finalmente fue de la partida inicial, desperdició una excelente oportunidad de reivindicarse.
Fabri comentaría en rueda de prensa postpartido que la derrota no se ha producido en los 90 minutos del encuentro y sí durante la semana de entrenamientos, donde el equipo no tuvo la intensidad necesaria para preparar un choque tan importante. Esa falta de intensidad, apatía y estatismo, que aún desconocemos el porqué, propició que con el 1 a 2 final se hiciese justicia con el equipo madrileño.
Pero no se puede pasar por alto, sin que sirva de excusa, la desesperante actuación del colegiado Ayza Gámez y sus auxiliares, que permitieron en todo momento que los vallecanos perdieran tiempo de mil formas distintas sin que recibiesen castigo alguno por ello. Además, escamotearon un penalti clamoroso a favor de los granadinos por mano de Javi Fuego que pudo ser determinante.
De nada sirve lamentarse. Hay que mirar hacia adelante pero… ojito que ahora vienen dos salidas consecutivas a Cornellá y a Sevilla para jugar ante Espanyol y Betis donde el Granada debe sobreponerse y lograr rascar el máximo de puntos posibles para acabar la primera vuelta con buenas sensaciones. Esperemos que Fabri consiga devolverle al equipo esa chispa de confianza que hoy ha quedado eclipsada por un rayo.






















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