Un equipo muy previsible, excesivamente dependiente de los fallos ajenos para contragolpear, un conjunto sin ideas, sin juego y sin identidad. Ese fue el Granada que perdió ante el Rayo Vallecano y ese ha sido el Granada que ha caído ante el Espanyol.
Los rojiblancos han pasado una de sus peores semanas en lo que va de liga. La ruptura en el vestuario entre técnico y jugadores parecía evidente y hacía más difícil, aún si cabe, la importante salida del equipo a Cornellá.
Hasta siete jugadores que el año pasado estaban en Segunda División fueron de la partida inicial. Por unas cosas u otras, futbolistas llamados a ser importantes como son los Martins, Yebda, Jara o Moisés, no se han ganado la confianza de Fabri que sigue escudándose en su vieja guardia del ascenso, pese a que ésta parece insuficiente para conseguir los objetivos.
El partido en sí fue un monólogo continuado del Espanyol que impuso su ritmo desde el principio sin que a los granadinos pareciera importarle lo más mínimo. Las escasas incorporaciones al área perica, salvo el mano a mano de Benítez, no inquietaron lo más mínimo. Por el contrario, los catalanes con muchos suplentes y sin demasiado esfuerzo hicieron tres tantos para llevarse la victoria.
Unos piden un delantero para solucionar la falta de gol, otros un centrocampista con criterio para construir juego y algunos un extremo derecho para no colocar a jugadores que no se sienten cómodos en esa demarcación. En mi opinión da igual. Las carencias de este equipo son más graves que todo eso. Para marcar goles primero hay que crear ocasiones, para llegar al área se necesita construir juego y para esto último es obligatorio tener unión, criterio e identidad. El Granada esta temporada no ha ido muy sobrado de todo ésto y en diversas ocasiones una consistente defensa y el factor suerte han podido explicar el porqué con tan pocos goles a favor los nazaríes tenían una posición cómoda en la tabla. Cuando esa suerte desaparece salen a relucir las miserias, se acabaron los puntos y se coquetea con el temido descenso.






















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