¡Cuánto puede cambiar la vida en dos semanas! Quince días le han bastado a Abel para darle una vuelta de tuerca a un Granada que empezaba a asomarse con peligro al abismo de la Segunda División.
En la puesta de largo ante su nueva afición, en uno de los días más esperados por el granadinismo, el del derbi ante el eterno rival malagueño, el técnico de Velada mostró a su nuevo público el decálogo de juego que pretende imponer en la Ciudad de la Alhambra: verticalidad, posesión y, sobre todo, presión adelantada. Justo el talón de Aquiles del esquema Fabri.
El Málaga golpea primero bajo el dominio granadino
Con un once notablemente mermado por las bajas, el Málaga del Jeque Al Thani se asemejó más al de un equipo de media tabla que al de un aspirante a Europa. Cazorla era la única isla de calidad en el océano de despropósitos en el que ni Maresca, ni un desconocido Toulalan, pudieron poner algo de pausa o sentido. Pero el dinero trae la calidad. Y el Málaga tiene ambas cosas.
Los malagueños fueron los primeros en probar suerte, con un tiro alto de Maresca sin haber llegado al primer minuto de juego y una brillante acción personal de Rondón diez minutos más tarde, a la que Julio César respondió con solvencia. Pese a estos sustos, el Granada se mantuvo en sus trece desde la llegada de Abel Resino y, a través del buen trato del esférico, se hizo dueño y señor del partido.
Era el mundo al revés. El Málaga de Pellegrini, técnico que hace de la posesión un estilo de vida para sus conjuntos, invertía sus planes ante un Granada que no sólo mantenía el balón, sino que lo hacía correr con verticalidad por las alas. Si bien ni Benítez ni Jara cuajaron una actuación próxima a su máximo nivel, las bandas rojiblancas fueron un auténtico quebradero de cabeza para los malagueños, en especial para Monreal.
Fruto del continuo mareo al que fueron sometidos los de la Costa del Sol llegó la más clara ocasión rojiblanca en la primera mitad. Mikel volvió a disfrazarse de panzer alemán, rompiendo la línea defensiva malagueña con un testarazo que detuvo Willy, tras una nueva internada de Jara por banda derecha.
El colofón a la primera mitad lo puso Julio César, con un alarde de reflejos ante un bellísimo testarazo de Demichelis a bocajarro. Todo quedaba visto para sentencia en una segunda parte inolvidable para el club de Recogidas 35.
Ighalo se hace otro adosado en el Olimpo granadinista
Tras una primera mitad ilusionante, el héroe del ascenso llevó el éxtasis a la grada a los once minutos de la reanudación con un cabezazo descomunal, tras servicio de Mikel. El Granada se ponía por delante sin abandonar su nuevo patrón de juego: toque y movimiento. Los de Abel lideraban merecidamente el encuentro, pero la conquista del derbi no iba a ser tan fácil.
Tras un despliegue físico brutal, los rojiblancos, al igual que en Heliópolis, recularon considerablemente con lo que eso conlleva. El Málaga se hizo dueño de la posesión y eso, contra un equipo de Pellegrini, es pecado casi capital.
Rondón obliga a Íñigo a entrar en la historia rojiblanca
Tras poner cerco a la meta de un correctísimo Julio César, Rondón hacía la igualada gracias a una incorporación, la única en todo el partido, de Monreal. Una vez más, los viejos fantasmas del fabricidio rondaron el cielo de Los Cármenes. Pero este es otro Granada.
Cuando presumiblemente los granadinos podrían sufrir la estocada definitiva, con un desfallecimiento general palpable y la presencia de Henrique en banda –Abel quiso ser fiel al estilo de entrenador granadino: delantero centro desperdiciado en un ala- los rojiblancos dieron un golpe sobre la mesa.
Corría el minuto ochenta e Íñigo voló al Olimpo granadinista tras aprovechar un rechace de Willy a tiro de Jara. Con diez minutos por delante, el Granada supo finiquitar el encuentro –con expulsión incluida de Demichelis, tras una brutal entrada- y puso una piedra más en su nuevo edificio.
Abel es el San Pedro de la nueva basílica que se construye sobre terreno nazarí. Una piedra basada en el dominio del esférico por encima de cualquier rival. Si ningún terremoto en forma de lesiones o ataques de entrenador mueve estos cimientos, el Granada estará muy cerca de la salvación. Habemus entrenador.
Granada CF: Julio César, Nyom, Íñigo, Borja, Siqueira, Yebda, Mikel, Martins (Uche), Benítez (Henrique), Jara e Ighalo (Fran Rico).
Málaga: Willy Caballero; Monreal, Weligton, Demichelis, Jesús Gámez; Toulalan, Maresca (Recio), Cazorla, Buonanotte (Duda), Rondón y Seba (Juanmi).
Goles: 1-0 Ighalo (min. 56), 1-1 Rondón (min. 67), 2-1 Íñigo (min. 80).





















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